jueves, 7 de enero de 2010

La inocencia...


- ¿No lo oyes? (PUM,PUM- PUM,PUM)

- No, ¿el qué?

- Si, hay algo dentro de tí que está replicando.

- Ya, noto el palpitar, no puedo controlarlo, además tú tienes la culpa de ello.

- ¿Sí? y... ¿Qué es? ¿Por qué tengo yo la culpa?

- Los mayores lo llaman amor, yo no sé lo que significa, pero me pasa siempre que jugamos a los médicos.

- ¡Anda mentiroso! esas cosas sólo pasan en las películas de princesas, se lo he escuchado a mi hermana mayor. Además, cuando jugamos a los médicos yo noto otra cosita, mi hermana dice que es un gusanito, pero me ha dicho que no juegue con él.

De todos modos... ¿Quieres ser tú mi príncipe?

martes, 5 de enero de 2010

Silencios rotos de dolor

Pobre, Mariola. La "loca del puerto" la llamaban.
Siempre estaba sola, la oscuridad de su casa gris la envolvía y en la noche se podía oír su sufrimiento en forma de gritos melodiosos y aterradores.
Vivía sola, pero esos señores de blanco se la llevaron.
Cuando llegué a planta ahí estaba, al final del pasillo, para recibirme. Vestía como una monja, Hermana María se hacía llamar.
Nunca me dedicaba palabras bonitas. El miedo se apoderaba de mí cada vez que se acercaba.
Ese olor a rancio, esos ojos que me atravesaban con sólo una mirada... flasheada, cada vez que la veía.
¡Puta! ¡Perra! me repetía una y otra vez... sólo intentaba ayudarla.
La compasión y la incertidumbre se mezclaban en una espesa pasta dentro de mí. Sin embargo, algo me removía. Sus ojos, cargados de odio, en el fondo eran tiernos, ese azul me recordaba algo...
¡SÍ! aquella tarde en la playa... El sol brillaba alto en el cielo, sus ojos, pero ese día anocheció antes de tiempo, las nubes taparon el sol, dejando todo bajo su manto negro.
La marea agitada le arrebataba cada una de sus pertencias, incluso a él...

Ella gritaba, sabía que esa melodía la había escuchado antes...

Porque ya no estás


El agua de mi colchón se ha helado, la fría escarcha mi fiel compañera,

porque tú no estás,

ya no amanece, no en mi habitación, la luz del sol ya no se atreve a entrar,

porque tú no estás,

no quiero sonreir, el espejo me devuelve la tristeza, que danza al son de mi llanto,

sé que bailará conmigo y todo, porque tú no estás.


Las calles son oscuras, como sus ojeras, de no dormir,

se me antoja difícil porque ya no estás.

Que ya no vive de castillos en el aire

Hoy se siente mal, como aquella muñeca manoseada, usada y pisoteada.
Los castillos de arena de esfuman, sus débiles cimientos quedaron reducidos a escombros.

" Después de 10 años un mensaje en esa estúpida red social le sorprendió. Sintió un vuelco al corazón, un sentimiento inexplicable, era ÉL.
Ese niño que recordaba de pelo a tazón, tímido, estudioso y responsable. El primer baile, "Contamíname" decía la letra, eso quisiera ella llenarse hasta las orejas de su contaminación, aunque fuera hundirse en la mierda, pero a su lado.
Las risas e insinuaciones crecían día a día.
Decidieron quedar, "recordar viejos tiempos". ¡Qué nervios! ¿Cómo estaría? sólo podía acordarse de aquella imagen infantil de aquel niño inberbe, indefenso. Su "amor" platónico.
En el cine el roce de manos torpe e intencionado dejaba entrever la inminente continuación. No tardó en llegar el primer beso.
Andar, no andar, ¡Dios! todo era de película. Tímidamente paseaban de la mano mientras contaban cómo habían ido sus respectivas vidas. Caminos separados que se terminaron fundiendo.
Ella tenía pareja (algo), él nada. Quería todo con ella, pero la ostia fue bestial al darse de bruces con la realidad.
Decidió alejarse, y así volver a desaparecer.
Ella le anhelaba, aunque no le había tenido, echaba de menos tenerle. Pasaron unos días, ella se decidió pero era tarde.
Ya tenía "sustituta" a pesar de sus incesantes tonteos él tenía pareja y ella no quería meterse en medio.
Pasaron los meses, la historia de película volvió a renacer con el año nuevo. Pobre, sin darse cuenta alimentaba, una vez más, esos castillos derribados con anterioridad.
Tan sólo contaban 4 días desde el comienzo y ya ha tirado la toalla...
Será mejor así, que desangrarse. "

domingo, 3 de enero de 2010

En el fondo del vaso


El estado de embriaguez era tal que había perdido la visión, el eje del salón, incluso la razón.

La multitud, jauría depredadora acechándola como una presa. Estaba acorralada, bloqueada por su estado mientras dos, uno a cada lado, la sostenían.

Sólo quería estar sentada, reía mientras observaba el duelo de zorro(s) que acontecía.

Pensó que se iba a romper, por la mitad, como una muñeca. Gritos sordos y suspiros excitadores llegaban a sus ciego oídos.

Uno tiraba para un lado, el otro para el contrario.. ¡Por dios! sólo quiero estar sentada. Molesta, le encantaba la situación, grata contradicción. Se debatían por ella con estúpidos argumentos dirigidos a llevarla al huerto (él lo llamaba dar una vuelta...).

Finalmente, el alcohol, su amiga María la llevaron a perder el control y su lengua se entrelazó una y otra vez buscando el fondo. Quería vaciarle, beberse sus ganas y su ansia.

El estado de embriaguez era tal...

martes, 29 de diciembre de 2009

Y, por un día, fue valiente


Nunca contestaba a las preguntas del resto, era lo que hoy en día llamamos asocial.

Sobre todo si el interrogatorio iba dirigido hacia su vida personal, sacaba esa mirada neutra y esa careta inexpresiva que cortaba el curso de cualquier conversación. Realmente daba miedo.

Era flacucha, morena, y estaba llena de tatuajes. Los piercings eran su devoción, más que un colador, presumía de ellos por todo el cuerpo.

Inesperadamente te presentaste en su vida, en su propia casa, y ella no supo cómo actuar. No desconfió de tí, no eras como el resto y, aunque la doblabas la edad, se dejó caer en tus brazos sin pararse a pensarlo más de dos segundos.

Esa noche se desnudó y muerta de miedo se posó en el marco de tu puerta, la abrió y tus gafas de leer cayeron trepitosamente al suelo. Antes de que pudieras decir nada ella estaba ahorcajadas encima de tí... El resto era de esperar.

Días y días pasaron y la relación iba creciendo, su frustración era cada vez mayor, no entendía lo que estaba pasando pero no quería separarse de tí.

Finalmente un escalofrío le recorrió la espalda, acababa de llegar a la conclusión de que estaba enamorada. Era una chica valiente, no temía a nada ni nadie, salvo a quedar en ridículo al mostrar sus sentimientos, por eso, era (se mostraba) siempre neutra, insensible.

Aquel día con sus miedos a la espalda se armó de valor y salió en tu búsqueda.

Compró ese Cd de Elvis que tanto te gustaba y ella odiaba con tantas ganas, y lo envolvió.

Cayó al suelo cuando al girar la esquina de tu calle percibió tu imagen, la silueta eran de dos personas. Tú la cogías por la cintura y ella sonreía sin dejar lugar a cabo, era obvio donde se dirigían.

El Cd fue a parar al cubo más cercano y maldiciéndote una y mil veces decidió no volverte a ver jamás.



Y soñaba, soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Navidad, dulce Navidad...


25 de Diciembre, FUN FUN FUN...

No entiende la armonía a la que se asocian estas fechas.

Todas las familias ¿Felices?, hay que estar más contentos que el resto del año y todo por ser Navidad...

Estúpida Navidad, ¿Acaso desaparecen las enfermedades con ella? ¿se reconcilia la gente? ¿o simplemente se pone la careta y el disfraz?

Ella hoy no tenía ganas de sonreir, al menos NO a ella.

Sentimientos pésimos, buenas vibraciones... ¡NADA! La gente se reúne a cantar villancicos, cánticos vacíos de felicidad.

Intenta ser dura, aparentar fuerte, va-lien-te, sólo por no reconocer que ella también tiene el disfraz de estas fechas.

Aparenta, se dobla, se retuerce, se descontrola... para finalmente hacerse un lío y desmoronarse sin poder reconstruirse de nuevo.