domingo, 3 de enero de 2010

En el fondo del vaso


El estado de embriaguez era tal que había perdido la visión, el eje del salón, incluso la razón.

La multitud, jauría depredadora acechándola como una presa. Estaba acorralada, bloqueada por su estado mientras dos, uno a cada lado, la sostenían.

Sólo quería estar sentada, reía mientras observaba el duelo de zorro(s) que acontecía.

Pensó que se iba a romper, por la mitad, como una muñeca. Gritos sordos y suspiros excitadores llegaban a sus ciego oídos.

Uno tiraba para un lado, el otro para el contrario.. ¡Por dios! sólo quiero estar sentada. Molesta, le encantaba la situación, grata contradicción. Se debatían por ella con estúpidos argumentos dirigidos a llevarla al huerto (él lo llamaba dar una vuelta...).

Finalmente, el alcohol, su amiga María la llevaron a perder el control y su lengua se entrelazó una y otra vez buscando el fondo. Quería vaciarle, beberse sus ganas y su ansia.

El estado de embriaguez era tal...

3 comentarios:

  1. El estado de embriaguez...Dios ojala viviesemos siempre embriagados, de alcohol, de vida, de tantas cosas..

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  2. Vaya.. una escena que me suena demasiado quizá.

    Me gusta como escribes, sacas magia de lo cotidiano. :)

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