domingo, 21 de marzo de 2010

Necesita droga

Se ha despertado con un malestar horrible.


La garganta como una lija, la más burda posible. Sus cuerdas vocales han ido moldeando sus palabras hasta que un tenue hilo de voz ha salido de su boca.


NO obtuvo respuesta, él ya no estaba. Se acerca a la almohada, suspira, aspira su olor, y se deja caer sobre ella. Cae y sigue cayendo en ese pozo sin fondo al que viajaba cada noche en sueños.


La espalda le duele, ayer recibió una paliza de las grandes, de esas de indecisiones y malas decisiones.


Navega a la deriva en un mar de dudas, interrogaciones a modo de glaciar la asaltan cada instante.


Esa noche casi logran volcar su débil barca, pero no, sólo lograron herirla levemente.


Hoy pide a gritos pastillas de la felicidad, esa droga que no se vende en farmacia y que hoy no se encuentra en su botiquín.



¿Qué tiene tu veneno? que me quita la vida sólo con un beso, y me lleva a la luna y me ofrece la DROGA que TODO LO CURA.

lunes, 15 de marzo de 2010

Buenos días princesa.

Hacía tiempo que no tenía esa sensación. Esa tarde tuvo mariposas en el estómago. Su móvil se iluminó, era ÉL.

- ¿Dormimos juntos esta noche?

Una enorme sonrisa se dibujó en su cara de niña buena. Las ideas se amontonaban y su lengua se enredaba buscando una explicación que dar en casa.

- Me voy a tomar algo con los amigos, no duermo en casa me quedo con Paula.- Soltó torpemente y se perdió en la oscuridad.

Mochila en mano, vacía pero llena de ganas que se convirtirían en dulces recuerdos que enmarcar, se echó a la calle.

Por fin, divisó su coche.

Las distancias se acortaban, los deseos crecían, la edad no importaba.

Todo perdió el sentido cuando se encontró rodeada por sus brazos, su olor le impregnaba cada milímetro del cuerpo. Las gélidas sábanas ahora eran mantos de lava estorbando, cero distancias, cero kms, en su reino solos los dos, les sobraba todo lo demás.

Se encerró junto a él en esos escasos 4 metros cuadrados, él y ella, y tiró la llave.

Deseó detener el tiempo en ese mismo instante, le abrazó y escuchando la dulce canción que salía de su pecho se quedó dormida. Pum-pum, Pum-pum...

Amanece el día, la luz le da de lleno en la cara haciéndola cosquillas, abre los ojos, le mira, "duerme plácidamente", y se ríe.

Se acurruca esta vez pegada a él cual lapa, el calor de su cuerpo le empapa. ÉL, aún con los ojos cerrados sonrie, abre uno y le susurra: BUENOS DÍAS PRINCESA.


Tumbada en la cama recuerda y sonríe. Aún puede notar su respiración soplando a su lado, su calor su olor...

Abre el neceser, se encuentra una nota...

- Eres PRECIOSA, me encantas. Fdo: Rubén.

Sonríe embobada, la abraza y se duerme.




Princesa reformada


Ordenando la vida, escoba en mano, barriendo recuerdos.

Por un agujerito, me he colado en el pasado, pero he decidido quemarlo.

Esparcí las cenizas, soplé bien fuerte, fiuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu, volaron por los aires.

Vino el viento, esta vez soplando del otro lado, siempre dije que mi perfil bueno era el derecho.

Entre luces psicolédicas, y alcohol apareció, "uno más"- pensó, sin dar importancia.

Ella es de esas que dejan huella, no le gusta pasar desapercibida.

Llegó el día, entre nervios, risas, y toqueteos indecentes, se plantó frente a él. Valiente, segura, dispuesta, saltó al precipicio desprendiéndose de la inseguridad, del miedo, del temor...

Hacía su maleta con un nerviosismo continuo en su estómago. La noche ya había caido y él la esperaba.

La princesita decidió forzar las agujas del reloj, ya no volvía a las doce, ahora salía a esa hora. Ya no perdía el zapato, ahora se perdía entre sábanas.

Las más de 24 horas sin dormir no la importaban, aunque esa noche no fuera a dormir, estaba a su lado.

Sólo buscaba que le temblasen las piernas, no el corazón.

Le pilló desprevenida, no pudo evitar el disparo, y le alcanzó de lleno.

Tan sólo han pasado unas horas y cuenta los minutos que le quedan para volverle a ver, los segundos se alargan y sus manos se impacientan...





domingo, 21 de febrero de 2010

Todo fachada



En aquel botecito congelado estaba, dejó de latir, ya no servía para nada.
La rabia poco a poco le calienta, enciende pero es una chispa que enseguida cede.
Se cabrea, se encabrona al mirar a su alrededor y sentirse vacía, pensar que no tiene nada.
Observa aquella pared blanco impoluto... el cuadro pintado queda muy bonito, el mismo que protagonizó hace un tiempo... tiempo escaso, muerto, vacío, pero vivo en el recuerdo. Un cuadro sin pared, una pintura sin lienzo... un papiro blanco.
Todo pinturas psicodélicas inútiles que pintan un fondo grisáceo y sin vida. Ella lo colorea con las mismas pinturas que le rompieron hace años, pero que ella conserva. Aferrada al pasado se muerde el labio y suspira, llora, tiembla, rie... llora.




Todos lo vemos menos ella, se empeña en darle color a todo menos a su triste cara.









lunes, 8 de febrero de 2010

Una más del rebaño


Los dedos bailan solos, al tum tum del teclado.

Escriben y escriben sin pararse a pensar, cual ametralladora disparan palabras inertes, vacías...

Soy una autómata automática, un, dos, tres, cargada y dispara.

El protocolo de mi vida es ya una rutina, un camino más que marcado, por el cual, paseo como zombie. Sin sentido, sin razón, pero hacia delante (¿o quizás voy en dirección contraria?)

La misma hora de todas las mañanas, suena el despertador, me cago en todo, me doy la vuelta, lo apago... maldiciendo madrugar y a regaña dientes me levanto.

Como un robot voy al baño, me lavo la cara, me miro... ¿esa soy yo? ¡JODER!

Las mismas horas, los mismos minutos, la misma gente en el mismo sitio.

Lo mismo... y cada día se repite.

Ya vomito la lección diaria por inercia, no me paro a pensar, simplemente actuo.

En medio de ese camino, paro, pienso, recapacito y me rio de ver los estúpidos que somos. Una oveja más del rebaño en el atasco de la carretera de siempre con destino ninguna parte.

Miro a los lados, caras inexpresivas, máscaras insensibles, ojos medio abiertos- medio cerrados... cuerpos sobre pies que les llevan sin destino aparente.



martes, 2 de febrero de 2010

Se repite la función


No me gusta la rutina, pertenecer al rebaño (ser TU oveja), tu animal...

El pasado se hace pequeño con el paso del tiempo. Los días se van quedando grises, moteados como aquella vieja película de cine que decidimos quemar poco a poco. Regocijándonos en las cálidas y engañosas llamas.

Los planetas se han alineado y yo, mareado con tanta vuelta. Vueltas de minutos, de horas, de agujas que se clavan por todo mi cuerpo, como la metralla dañina que salía de tu boca.

Palabras que destrozaron todo, atravesando epidermis, dermis, tejido subcutáneo y dañando donde más duele. Allí donde nada puede sanar.

Se me escapan los segundos entre los dedos, agarro los minutos con tanta fuerza que los destruyo y las horas... las horas nunca llegan.

Tiempo vacío, porque cada día es un día MÁS sin ti, y un día MENOS a tu lado.


No me gusta la rutina... me asustan los cambios repentinos.

Mismo escenario, misma función, distintos personajes.

Como una flor


- ¿Por qué deshojas una margarita?

- Hoy no sé a qué aferrarme, es que la vida me pone a prueba. A mi corta edad y encerrada, equivocadamente en este asqueroso cuerpo.

- Pero, ¿qué dices? no seas boba con lo guapa que eres... toda una mujer, vaya.

- Si... pues... a mi... , a mi me gustan las guapAS, ¿sabes? pero no mi cuerpo.

- ... (Silencio insoportable, que castiga, sentenciador...).

- Déjalo, tú no lo entenderás, eres como el resto. Me criticas, pero me da igual gritarlo a los cuatro vientos, este no es mi cuerpo, ni el sexo acertado. Vengo aqui porque me siento como una flor embrutecida, salvaje pero delicada, bella pero provocador. Y sobre todo suave y libre ondeando al son del viento.


Qué más da si se trata de él o ella...